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¿Por qué Psicoterapia Integrativa?
Porque la experiencia humana es compleja.
Lo que nos ocurre no depende únicamente de nuestros pensamientos, ni únicamente de nuestras emociones o de nuestra historia.
Somos cuerpo, emoción, pensamiento, relaciones y experiencias que interactúan constantemente.
Por eso no siempre resulta suficiente mirar una sola parte de lo que nos sucede.

¿Qué significa integrar?
Significa comprender a la persona en su conjunto.
La Psicoterapia Integrativa es un modelo que recoge aportaciones de diferentes corrientes psicológicas para construir una mirada amplia, profunda y coherente de la experiencia humana.
Entre ellas se encuentran la teoría del apego, el análisis transaccional y enfoques psicodinámicos, humanistas y cognitivo-conductuales.
No se centra únicamente en los pensamientos, las emociones, la conducta o el cuerpo, sino en la relación que existe entre todas ellas.
Porque aquello que sentimos, pensamos, hacemos y experimentamos forma parte de una misma realidad.

¿Qué aspectos tiene en cuenta?
Lo que piensas
Lo que sientes
Lo que ocurre en tu cuerpo
Las relaciones que has vivido y construyes en el presente
Las estrategias que desarrollaste para adaptarte a tu historia
¿En qué se diferencia esta mirada?
En que entiende que el malestar rara vez tiene una única causa.
A veces está relacionado con experiencias pasadas que siguen presentes.
Otras veces con necesidades emocionales no reconocidas, formas de relacionarnos que aprendimos o maneras de protegernos que hoy generan sufrimiento.
¿Cómo se produce el cambio?
El cambio no ocurre únicamente porque comprendamos lo que nos sucede.
La comprensión es importante, pero también lo es poder elaborar la experiencia, reconocer las propias necesidades y explorar nuevas formas de relacionarse con uno mismo, con los demás y con la vida.
A medida que avanzamos en el proceso terapéutico, aquello que antes generaba sufrimiento puede empezar a encontrar un nuevo significado y nuevas maneras de ser vivido.
Poco a poco, la persona va desarrollando formas más saludables, conscientes y coherentes de sostenerse, relacionarse y afrontar las dificultades.
Y es en ese proceso donde muchas personas comienzan a sentirse diferentes: más libres, más seguras y más conectadas consigo mismas.
¿Por qué la relación terapéutica es tan importante?
Porque la terapia no consiste únicamente en aplicar técnicas.
Es un encuentro humano donde poder sentirse escuchado, comprendido y acompañado sin
juicio.
Un espacio donde aquello que durante mucho tiempo tuvo que sostenerse en silencio pueda
empezar a encontrar nuevas formas de ser vivido.
Todo aquello que está generando sufrimiento puede trabajarse en terapia.
Desde la Psicoterapia Integrativa Relacional y la Psicoterapia Sistémica Relacional no trabajo únicamente un síntoma o un diagnóstico. Trabajo aquello que está dificultando tu bienestar, comprendiendo cómo se ha ido construyendo y acompañando el proceso de transformación desde una mirada integradora.
No trabajo únicamente ansiedad, autoestima, trauma... Trabajo con personas, sus historias y formas de relacionarse que, en determinados momentos de la vida, generan sufrimiento.
Ansiedad
Cuando el cuerpo permanece en alerta y cuesta encontrar calma.
Estado de ánimo bajo
Cuando la vida pierde color o sostener el día a día resulta difícil.
Soledad y desconexión
Cuando te cuesta sentirte acompañado, comprendido o cerca de los demás.
Estrés y sobrecarga
Cuando sientes que siempre estás llegando al límite.
Gestión emocional
Cuando las emociones desbordan o cuesta comprender lo que ocurre por dentro.
Autoestima
Cuando cuesta reconocerse con amabilidad y valor.
Autoexigencia, perfeccionismo, crítica interna
Cuando parece que nunca es suficiente.
Cuando la voz con la que te hablas duele más de lo que ayuda.
Trauma
Cuando experiencias pasadas siguen presentes en el aquí y ahora.
Relaciones
Cuando los vínculos generan sufrimiento, inseguridad o distancia.
Dependencia emocional
Cuando cuesta sostener el vínculo sin dejar de ser uno mismo.
Apego
Cuando ciertas formas de relacionarte se repiten una y otra vez.
Duelo y pérdidas
Cuando necesitas un espacio para atravesar una despedida o un cambio importante.
Crisis vitales
Cuando sientes que la vida ha cambiado y todavía no sabes cómo recolocarte.
Alimentación y relación con la comida
Cuando la comida deja de ser solo comida.
Imagen corporal
Cuando te cuesta habitar tu cuerpo y sientes exigencia y critica constante
Rumiación
Cuando la mente no consigue detenerse.
Límites y necesidades
Cuando sabes lo que necesitas, pero te cuesta expresarlo, poner límites o priorizarte
Identidad
Cuando crecer implica preguntarse quién soy y cómo quiero estar en el mundo.
Procesos de cambio
Separaciones, maternidad, migraciones, cambios laborales, enfermedad…
Dolor emocional
Cuando algo pesa aunque no sepas ponerle nombre.
No estás solo/a en esto
Sea cual sea el motivo por el que has llegado hasta aquí, hay un espacio para ti.
Un lugar donde ser escuchado/a, comprender lo que te ocurre y empezar a mirar de otra manera.
Estoy aquí para acompañarte.